LLOROS Y QUEJAS EN LA TRASERA DE LA GUAGUA

Volvía cansado y distraído en la guagua (bus). De repente, de detrás de mí, en asiento más atrás, empieza a subir una voz apenas distinguible al principio. Fue subiendo poco a poco de volumen y se podía notar que era de mujer, no aún si hablaba a alguien presente o ausente, como poco después quedó claro por indicios de su medio airada queja. Sin embargo, no se distinguía al comienzo si eran bromas o era en serio, ni tanto el contenido de las palabras. Después se notaban casi lloros o llanto, con el chico con que se relacionaba como causante, pero, al poco, giraba el tono y también el contenido, subía el volumen ahora de queja reivindicativa y las acusaciones o defensas desafiantes, una bronca o pelea de chicos o pareja en toda regla, gracias a dios por el móvil. Pasados los minutos, ya cortada la comunicación hacía un rato y casi ya olvidado, vi descender de la guagua, saliendo de detrás de mí, una chica casi adolescente, así me pareció su cara y cuerpo, con nariz y ojos con signos rojizos de haber llorado. ¿Va a tener razón quien me dice que soy un poco maruja o cotilla?

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