Enanuras

Enanuras


Dios. Mi último post es de febrero de este año, y estamos ya en julio. Tal vez tenga que ver con que en febrero nació William Brown, el segundo de la saga (y esperemos que el último, no me veo con tres). Los enanos pillan todo el tiempo del mundo.

A mis amigos que no tienen hijos (porque así lo han decidido o porque así les han venido dadas), permítanme decirles que todo tiene sus ventajas y sus inconvenientes, y que la alegría puede esconderse en cualquiera de las dos situaciones. Los genes propios se alegran tela cuando observan correteando por ahí a la descendencia (correteando o incluso simplemente berreando), porque son conscientes de que han cumplido con su misión imperativa: han llegado hasta aquí de manera ininterrumpida desde la primera puñetera bacteria que se calentaba al sol en una sopa primigenia que estaba hasta arriba de metano y, de…

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